Un amanecer silencioso,
con extraño retozo de invierno.
La efigie atrapada
sobre una fría pared.
Pies desconsolados
sumergidos en aceite.
La gris vejez del gorrión,
le dará vuelta al manto grieto.
cuando el sollozo te ahogue
de arcilla el corazón.
Entonces, volverán
los aleteos,
los destellos
el calor.
















