
Que dulce canto el del río,
que voraz en su caudal.
Al nacer lo escuché,
y en un vientre cálido
su sonido excitaba mi existencia.
Ahora su voz,
reanuda mi sueño azul..
Con la mirada ausente,
con la piel en terciopelo,
no eludiré a su dolor.
Será bendito,
y solo mi alma podrá
consebirla en su lenguaje,
así como semilla germinar,
y reposar siempre virgen
en la oscuridad.
Y perfecta en su cauce al éxtasis
los sueños revelarán su canto.
Las espinas no serán mas espinas,
El dulce canto
será también el grito
el susurro,
la voz,
de la húmeda belleza,
y de la madre
oliendo siempre a fértil.

1 comentarios:
Hola, que bueno tener noticias de Ud y sus blogs, desde luego muy interezante y un toque de abstracción melancolica poseída en el tempano diabólico de un rayo, es como sin ser invadido uno se siente inanimado.
mis sinceras felicitaciones.
Caxamrca - Perú
Moshenga VIII Cabanillas
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