
a orillas de un riachuelo
aquel de color carmesí
el mismo que con su olor
embriaga a los hombres
Mis piernas se han formado,
mi ombligo esta herido
por la noche cicatrizara
así es el tiempo,
persistente amalgama
para la sanación.
Ahora ya no existe la sangre,
sólo el aroma entre mis piernas
aquel que brotara
en un nuevo despertar.
